En una fría noche de otoño, la aislada 'Mansión El Roble' se vio sacudida por un crimen espantoso. El despiadado multimillonario fue hallado muerto en su despacho tras recibir un fuerte golpe en la cabeza con una estatua de bronce. La mansión se encuentra al final de un camino privado y aislado de dos kilómetros, rodeada por un jardín de tierra que se riega intensamente por la noche mediante un sistema automático.
El forense determinó la hora exacta de la muerte: entre las 10:15 y las 10:45 p. m. No había señales de entrada forzada desde el exterior, lo que significa que el asesino ya estaba dentro de la mansión o entró de forma natural sin levantar sospechas.
Cuando la policía llegó a las 11:00 p. m., interrogaron a todos los presentes en la propiedad. Cada persona presentó una coartada detallada, pero las pruebas físicas en la escena del crimen y en los alrededores de la mansión dibujan un panorama que contradice por completo algunas de las versiones. Un asesino mintió sobre sus movimientos, y hay un secreto secundario que una persona inocente intenta ocultar desesperadamente.